sábado, 24 de marzo de 2018

Tus goznes


La carne cruje con cada ápice,
es el cuerpo el objeto directo en el cosmos.
Y el habla, ese universo privado, pequeño mundo,
detiene, embiste, toda atadura al sistema:
signo a silueta,
piedra a rajatabla.

Tus goznes,
goces e incendios.
Perturbado y doliente
el que mira y calla.   

sábado, 17 de marzo de 2018

Estructura



“Existe una cierta noción de estructura en Marte,
la/el hablante está lo suficientemente definido/a como para
guiarnos en la construcción de oraciones propias;

en partículas, expresiones libres que pueden
—según sean dichas—
ser nuevas para ellas/ellos
               y para otras personitas”.

Acta de las primeras experiencias con bromuro y narcóticos de acá:

“…los espacios se reducen a cuatro espejos neutros,
fomentos de sociedades muertas…”

El fantasma de un soma elemental
procura el destino de los fondos, fans, facetas,
las verdes llagas del poder,
el certificado.

Siempre es tiempo a destiempo, noche y día, oxidado.

sábado, 10 de marzo de 2018

Árbitro de lo remoto


Laxo espejo,
árbitro de lo remoto,
el sino
del soma
se asoma a usted y le dice así:
—racimos de obediencia se alejan y despiertan toda la confusión.

Ahora entiendo el significado, Hombre Huevo.

Metales lascivos encuentran la bienvenida
a la morada de los que sobreviven,
de nuevo espejo
y reflejo opaco repentino,
queda vedado lo visto,
lo dicho
y escuchado.

sábado, 3 de marzo de 2018

Las hormigas


Tensión desorden,
gritos clandestinos en los intestinos
y las hormigas,
formidables y bebibles caireles,
repueblan el hemisferio infinitesimal errante
y se asoman victoriosas
al espanto medular de la memoria vieja.

sábado, 24 de febrero de 2018

Luna nueva


Ligero pliegue el siempre poseído espacio,
tu amo sueña con estar en las estrellas,
estelas estelares,
lúcuma anfibia.

La fiebre arrebata una corbata raída,
el traje de un…

Son esas sienes,
presagios de poseso,
procesos vacíos,
miel empotrada en las curvas,
luna nueva.

viernes, 16 de febrero de 2018

Fatales venenos


Detrás del viento
 tus ojos,
estercolero de dioses hacinados,
que fueron asesinados por esponjas de bromuro.

Y llego al fin a un sin número de herrumbres,
colapso de calipsos,
feldespato arrojado al fuego
se funde en tus pestañas
y así vivo,
como un endemoniado,
como el silencioso príncipe de largas soledades,
como el grave tumulto de los días y las horas veraniegas en invierno.

Pierdo en vos las cúspides calcídicas,
los fatales venenos sudorosos,
en abiertas venas de energía
las noches se entumecen
afiebradas
por mil dunas de un desierto
y la penumbra.    

jueves, 8 de febrero de 2018

Montículo


Mientras descubro el genio oculto
los vientos desbordan opulencias,
cristales rotos, empapados de sudor agrio.

Comprendo el silencio,
a veces lo entiendo: un mantra de haberes,
saberes recónditos,
retorcidos de oxido y minerales.

Me han dicho cosas horrendas que estallan en la llanura
en una distancia aproximada a la legua
y la lengua,
ese montículo espantosamente heredado,
estorba.

Quisiera arrancarla como a una muela sin huella de su existencia
y seríamos libres, claro;
quizás, porque todo es una gran hipótesis suya.  
Todo está atravesado ensuciado/sucio por su culpa/ella.

En el borde, tan precipitado,
se ve su perfil,
el contorno bebible de su soma,
el borde específico,
cientificista,
me insta a la escencia
y cruje en los espesos sueños.