sábado, 19 de agosto de 2017

Con el copete

No se somete el espíritu así nomás,
es redentor el corpus,
nunca invertebrado.

En una vertical van encolumnados,
son los pelotudos de siempre
con el copete
a veces en alto
y otras abajo,
por el piso de parqué.

sábado, 12 de agosto de 2017

Como camellos cargados de humo

No hay que reptar más
                                  como aquellos
                                                       pelotudos
                                                                      reptiles de fantasía
en el desierto.

Porque ahora ya
se mantiene en vuelo
el avión que encuentro
en las pequeñas,
invencibles,
noches de marea.

Entiendo:
son las ciudades
como sucias alfombras,
como camellos cargados
de humo y la
sin dependencias externas
                                            en plena lucha
                                                                  hostil decadencia.

sábado, 5 de agosto de 2017

No en los tiempos

No hay que reptar más
como algunos reptiles
en los submundos,
no en los tiempos.

Son los catálogos del jefe,
sus impericias:
la culpa la tiene otro,
etcétera.

sábado, 29 de julio de 2017

Silencio

No es “nada” un decir de dichos…
es, más bien,
la inspección del atacante incólume.

El giro vertical se asoma al tiempo,
rotundamente,
con cautela,
en los albores está la codicia,
el tintineo,
los silencios más profundos.

viernes, 21 de julio de 2017

La protesta

No añoro el pasado
aunque el presente es confuso.
Al menos
ahora
se despliegan alas,
luces intermitentes en un cielo lleno de radares.

Mil cruces hay en un desierto santo,
un pájaro que canta
a medias
el repiqueteo de los tambores
alimenta la protesta.

sábado, 15 de julio de 2017

Justicia social

No han sonado
las campanas todavía
y ya se amontonan las basuras
a plena luz del día.

Pienso:
“¿Qué han hecho por revertir las injusticias que anunciaron,
hasta en su nombre,
durante tantos años?

Me afiebra pensar en el futuro
y,
 mucho más,
en la victoria presente. 

sábado, 8 de julio de 2017

El ancla

No aúlla el río lejano
tal vez
esté durmiendo.

No hay un grito,
una cadena,
racimos de conciencia,
paz.

Es el porvenir,
el choque férreo contra el muro intransferible;
son las gotas de pudor,
los fragmentos de cuerpo,
el ancla.