sábado, 16 de junio de 2018

Voces violentas


Dos voces de fuego se cruzan
violentas
los días de tormenta

y cuando sale el sol
todo es quietud,
apaciguamiento,
calma.

Sinfonía de cristales,
campanitas y encierros,
lentamente ralea el sótano y la sonata,
tan específica, tan descalificada.

No el viento es
su devenir sonoro.
La magia de nombrar inventa su propio universo,
lo hace posible.

Sólo los hombres pelean por inventar,
en fin, son capaces de cualquier cosa.

domingo, 10 de junio de 2018

Ágrafo terreno


Sí ─como el argentino afirma en El Golem─,
somos prisioneros en una red de sonidos:
esta casa que me habita es mi lengua
y está okupada.

Los otros inquilinos no saben lo que cuesta
ser parte de lo íntimo, del soma/espíritu
o muñeco articulado.

Quiero morderme la casa
y que sangre amorfa la foca,
la boca donde duermo,
donde me tragan.

Sangre y lengua se confunden
y ensucian
el ágrafo terreno.

domingo, 3 de junio de 2018

El costado peligroso


Un siglo,
ciclo venidero,
dos manos,
universo/unívoco,
brota de mí.

Una canción que estruja entre sus
piernas la cándida dádiva;
la esperanza de estar en esta casa
y abrazarla
y decir que nadie es uno
y pensar que todo es nada.

Una mañana
despierta el epicentro del sonido que
enquistado en el costado peligroso
abre la boca y salen mariposas.

sábado, 26 de mayo de 2018

Rasgos distintivos


Tus voces goznes no dicen
ni mienten.
Te desova la sopa de pescado
y el remedio de la abuela en agonía
espera en la repisa los días venideros.

Una palabra,
cargada embarazada, rebosante, hinchada de significado,
explota y mil esquirlas
(haces de rasgos distintivos)
te salpican la camisa.

domingo, 20 de mayo de 2018

Mis nombres


Cruzo al sol, su voz
mortuoria
y especulo con decir
que al fin
un duelo eterno
emerge del culo del mundo.

Mis nombres son la antesala del infierno,
limbo-dante, espéculo
crujiente, miseria de
hombre nulo, armazón
de tortugo petrificado.

domingo, 13 de mayo de 2018

Periferias


Entonces yo me arbitro
para sostener convenciones
o, a veces, posiciones en el campo de batalla.

El núcleo ausente recibe igual a sus modificadores y
yo periferia,
los sortilegios de la vid,
el pozo alucinado en las nociones básicas,
los nombres perdidos
de las cosas.

Hacer de este universo un lugar de periferias,
de pobres segundones.

La pelea por el sentido
(contenido en una taza
o en el significante que lo complementa)
es a muerte.

Digo que me extingo
y ya no queda una sola palabra que me contenga
o al menos
que tenga lástima de mí.

viernes, 4 de mayo de 2018

Las formas


El día es el tinte mágico de algunos contornos envenenados.
En su sino está la concentración espontánea de las formas,
como un abanico de perplejidades no determinadas.

Así, un sulfúrico emitir de claridades
encuentra paz en la luz que muere.

Hoy vi a la luna en pleno día.
Era una luna clara, casi sin fisuras,
sólo una parte permaneció oculta
todo el tiempo que estuve observándola.

Pero, de todas maneras,
pude ver, porque estaba ahí,
su forma completa, circular, perfecta.

Nada parece detener el reloj que avanza sin cesar (tic-tac)
una y otra vez, una y otra vez, una y otra…

Con los basaltos senderos al abrigo del mundo,
estaban las noches del infierno,
sus poderes ensordecedores y las pupilas al solapado tiesto.

Todavía puedo soñar ─pensé de pronto─ con el futuro y su verdad;
con las culminadas huellas de un grifo o fantasma,
con los dientes cromados y las sardinas vegetales.

Un sueño, sólo uno recuerdo:
Un hombre corre en la claridad del día,
corre sin detenerse,
corre como un atleta en plena carrera.

La luz del día es diáfana y estimulante,
el hombre piensa: “¿a dónde quiero llegar?”,
la meta está lejos,
                         en un rincón de su cabeza.