viernes, 16 de febrero de 2018

Fatales venenos


Detrás del viento
 tus ojos,
estercolero de dioses hacinados,
que fueron asesinados por esponjas de bromuro.

Y llego al fin a un sin número de herrumbres,
colapso de calipsos,
feldespato arrojado al fuego
se funde en tus pestañas
y así vivo,
como un endemoniado,
como el silencioso príncipe de largas soledades,
como el grave tumulto de los días y las horas veraniegas en invierno.

Pierdo en vos las cúspides calcídicas,
los fatales venenos sudorosos,
en abiertas venas de energía
las noches se entumecen
afiebradas
por mil dunas de un desierto
y la penumbra.    

jueves, 8 de febrero de 2018

Montículo


Mientras descubro el genio oculto
los vientos desbordan opulencias,
cristales rotos, empapados de sudor agrio.

Comprendo el silencio,
a veces lo entiendo: un mantra de haberes,
saberes recónditos,
retorcidos de oxido y minerales.

Me han dicho cosas horrendas que estallan en la llanura
en una distancia aproximada a la legua
y la lengua,
ese montículo espantosamente heredado,
estorba.

Quisiera arrancarla como a una muela sin huella de su existencia
y seríamos libres, claro;
quizás, porque todo es una gran hipótesis suya.  
Todo está atravesado ensuciado/sucio por su culpa/ella.

En el borde, tan precipitado,
se ve su perfil,
el contorno bebible de su soma,
el borde específico,
cientificista,
me insta a la escencia
y cruje en los espesos sueños.

miércoles, 31 de enero de 2018

Oscuro presagio

Superstición incauta:
la carta jugada en una partida.

Ahora o antes, los días son como estrofas malditas de una canción,
te abraza un deshielo en una escafandra de narcóticos
y las luces titilan en el corredor mojado con cal.

Entonces, se abre un oscuro presagio.
De noche aparece el mendigo único del mundo,
absorto por los desmanes y manjares ajenos al progreso.

Abro la boca y sale un clavel.

No es demasiado tentáculo la despedida de este antro,
es un compendio de atlas,
una persecución de gemas violentas en los montículos sordos. 

miércoles, 24 de enero de 2018

Soma

Aturdido en el espacio, tu espejo cruje.
La voz en off de tus ojos frota en el relente la escarcha hueca
y (a paso tendido en el inocente) es fiebre.

Cada especie única, por entonces, revertía el soma.
Me hablan las lenguas, decía,
nutrientes de escrache,
savia de su esencia noble, estéril, nueva…

¿Cuándo mis huellas se concentran en lo tenebroso o mis pupilas nunca reptan?
No son más que soliloquios,
una maniobra sin conversaciones austeras.

Mil fatuas relamidas se someten a un enchufe,
y ahora qué ─dice la lancha con el motor fuera de boca.

Los denuedos, cuerpos desnudos en la lobreguez,
a un día o dos de distancia,
me asaltan en los desiertos,
en los temores,
temblores imperfectos por las lluvias.

Abre el hambre un látigo de interior,
prisión de adentro, señor,
todos tus ojos en off:
el motivo de lo salvaje.

Seria arteria en lodazales
con pies descalzos pisa el suelo frío,
con sed de arte intenta otra vez
y el tintineo de la materia descompuesta
nubla la orfebrería sonora.
Surcos de piedra el muro clausuran,
su estrecha sombra, ruptura de miasma
que desvirtúa. 
El charlatán

sábado, 2 de diciembre de 2017

En la cara del mar

No se estila
mejor dicho se cumple
la militancia milica y chota

los putos del hambre
la paz del hombre en pelotas
cruzando la raya del culo
en la cara del mar
tu arma asfixia la entrada y salida de camiones
¡eh, piraña!

me extingo en la fortaleza de los días perfectos
y el sol se cubre de mugre y viento
en las duchas salen cada vez más santos
a veces también
extraterrestres podridos
nacen así ya
con la carne sucia y los dientes afilados
como las pitañas de río

no sé qué más…

sábado, 25 de noviembre de 2017

Desde la televisión

No hay una súbita medida de todas las cosas
sólo enseres desmedidos durmiendo en su sitio.

Camino a destiempo los días
y miro la luna descompuesta.

Hace frío
ahora que los gritos llegan desde la televisión
y el suelo recibe la savia infértil,
la escarcha fría del campo social.