domingo, 26 de octubre de 2008

Algunas Danzas

***

La prosa suave lo llamaba desde algún lugar.
¡Ahora, hoy, ya!:
tiene ganas de escribir una historia, una buena historia. Sabe que eso no es fácil, pero lo intenta. Intenta con unos recursos, pero no quiere ser moderno, eso no. En el fondo él sabe lo que quiere.
Quiere ver más allá, tener La Fija. Adelantarse a todos retrocediendo. Puede que a veces sea un farsante; puede que no.

Algunos papeles dicen:
En la cumbre, la altura se siente en la piel. En la altura, la cumbre se siente, ligera, en la piel. En la punta de los dedos, una brisa ligera, un escalofrío se expande. En la cumbre, la altura desvaría, la piel sonora, el ritmo monótono.
Oye las pisadas de grandes animales en el monte abierto. La sonoridad cercana y distante; el ritmo monótono que se desvanece con las quejas del ganado: las pisadas son oídas por él, que intenta, a toda costa, transportar el ganado sobre una superficie que a cada paso se le revela.
La cumbre en la piel, en la punta de los dedos, en todo el cuerpo, se le revela monótona, como el sonido de sus propios dolores. La piel habla en la cumbre. Los animales no le obedecen. La altura es una pendiente alta sobre el monte desprotegido,
casi monótono.

Es una linda historia pero hay que seguir...
Hoy llueve,
la lluvia cae

fría.
Él se detiene debajo,
se deja mojar,
trata de que el agua le penetre por los poros y le traiga novedades. Algo sobre qué escribir. Dicen que la escritura se hace con el cuerpo. Nunca pudo gritar, pero ya bebió licores fuertes y comió raíces. Ya miró ausente los jardines.

Pero siento que lo hizo en silencio.

¡Hay que sacar la voz, muchacho! Hay que sacarla afuera y arrojársela a otro por la cabeza. Claro, sin lastimar a nadie. La poesía no lo permite.

¿Cómo?
¿Nadie?
Querés escribir sobre nadie y nada. Pero algo hay que decir. ¿Se puede hacer eso?
¡Mirá qué loco!


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pierdo el tiempo hablando solo
las palabras por sí solas no dicen nada
es lindo manipularlas
escupirlas para no atragantarse
siento que solo sirvo para hacer ejercicios
qué digo de mí
qué dicen mis palabras
busco respuestas en el aire tibio del verano
como agua en las alforjas
no sé...
a veces me gusta hablar de caballos:
caballo de medianoche
alado
en un pesebre andino
alturas nuevas
bases de madera
corcho
el ritmo que danza en la cumbre
la naturaleza
el aire
copos de nieve como pechos lechosos
el caballo que danza
danza
arabescos sobre el aire
en la cumbre
el sonido monótono

7 comentarios:

Gustavo Tisocco dijo...

Excelente poema, metáforas que son poesía.
Un abrazo Gus

Lydia Raquel Pistagnesi dijo...

Buenisima poesìa

Un cariño

Lydia Raquel Pistagnesi

Hernán Tenorio dijo...

Gracias por los comentarios. ¡Un abrazo!

memo.fdez.e. dijo...

azarosa es la nube con su altura
sin estar en la profunda lejanía
otorga la sombra a esta serranía
y a la imaginación cierta figura

que formada sin presteza nos augura
al corazón que alegre dado al día
llegará con más grande ternura
y entonará bajo fronda melodía

en la tarde asoleada que trascurre
en el río con surco que atraviesa
su cauce llevando esa tibieza

a las hondas tierras donde ocurre
otro pródigo florecer y escurre
fresco sudor con viento que empieza

Alma Mateos Taborda dijo...

Gratamente sorprendida con tanto talento. Mi admiración a tus piés.Un abrazo

Hernán Tenorio dijo...

Alma: gracias por pasar y dejar tu comentario!!!

El Perro Vagabundo dijo...

apreciado Juan: sería una gran irresponsabilidad mía aportar un comentario sin una lectura un poco más profunda, ya que su poesía es fruto de un conocimiento bastante profesional y académico. Por eso, haré una lectura o dos, y después le enviaré con todo gusto un concepto crítico muy personal; respetando que cada persona escribe de acuerdo a su mundo, a su cultura y a ese grado de demencia que cada uno manipula.